viernes, 19 de marzo de 2010


Em queia de son i la saviesa em digué:
mai, durant la son,
la rosa de la felicitat no s'obrí per a ningú.
Perquè abandonar-te a aquest germà de la mort?
Beu vi, tens segles per dormir.
Omar Khayyam
(Me caía de sueño i la sabiduría me dijo
Nunca, durante el sueño,
la rosa de la felicidad no se ha abierto para nadie.
Por qué abandonarte a este hermano de la muerte?
Beve vino, tienes siglos para dormir.
Omar Khayyam)
La sangre de la tierra, el elixir de los sueños, compañero de encuentros, palabras cálidas y algún que otro extravío. Vino, sharab, wine, Wein, vin.... complice de citas y de correrías. Amigo furtivo, melodía amable de noches infinitas.
Era pequeña y me encantaban los rincones: la habitación del armario gigante de la abuela, el cuarto de la lavadora, el hueco tras las cortinas... pero mi lugar preferido, mi escondrijo del alma, olía a pies y a festín navideño. A cada banquete festivo me deslizaba furtiva bajo la mesa sorteando botas, zapatos y zapatillas, mientras las migas y alguna que otra servilleta se me pegaban a la ropa. Y allí transcurrían mis juegos y mis ensueños, apartada del mundo de los mayores, pero vigilante, al acecho. Por fin se descorchaba el champañ de antaño. Al poco rato, trémula y sigilosa, alzaba una mano invisible hacia una copa desorientada. Y de vuelta a mi inframundo, saboreaba la marea alcohólica sembrada de burbujas.
Mi pasión aún me persigue. Moderada, adulta, un poco transgresora... mi amigo Carlos de Vinexus me guía por los caminos del vino, y me dejo llevar... os invito a compartir la experiencia. Aquí podéis visitar un pequeño viaje enológico realizado en la librería altair... espero que os guste

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